Monday, September 7, 2009

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Para la Andre.



El libro se me escapó durante días, hasta completar casi un mes. No lograba entender por qué salía de mi casa decidida a buscarlo y día tras día regresaba sin él. Anoche finalmente accedió a venir a casa conmigo, casi por casualidad (como si realmente existieran... ¡ja!), al leer el prefacio lo entendí todo, por qué el libro había querido que yo abriera esa primera página precisamente esa madrugada, ni antes ni después.


Los libros son esquivos, pero saben entregarse dóciles cuando el momento es justo. Forzarlos es secillamente inútil, así que el único truco para poder leerlos, es saber leerlos y entender que cuando se muestran antipáticos y caprichosos, es probablemente por una buena razón.


Las palabras que aparecen en la cuarta página de mi libro esquivo y que asumí como responsables únicas de tanta demora y de tanto tino, fueron las siguientes:


La muerte no es más que un viaje, semejante al que realizan dos amigos al separarse para atravesar los mares. Como aún se necesitan, ellos siguen viviendo el uno en el otro y se aman en una realidad omnipresente. En dicho divino espejo se ven cara a cara, y su conversación fluye con pureza y libertad. Tal es el consuelo de los amigos: aunque se diga que han muerto, su amistad y su compañía no desaparecen, porque estas son inmortales.


William Penn, More Fruits of Solitude.







1 comment:

Lilia said...

Esta tannn bueno que lo voy a poner en mi facebook. Me encanto!!
saludos