Wednesday, February 11, 2009

Insomnio (II)

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Hace apenas un par de años que una serie de eventos desafortunados que ya ni siquiera recuerdo, pero que sin duda eran importantísimos en esa época, me llevó a conocer el insomnio. En la vigilia poco a poco te vas convirtiendo en otra persona. Aprendes a moverte sigiloso y preciso, como un gato en la oscuridad, comienzas a reconocer los silencios habituales de la noche, desde conversaciones lejanas hasta las inesperadas quejas de tu panza en clave gástrica.

Pero como todo, esta serie de nuevas virtudes que no sabías que tenías, esa capacidad de pasar horas enteras sin separar los labios o sin quitar la vista del mismo cuadro de la pared, viéndolo como si tuvieras cinco años y fuera la primera vez en tu vida que vas a un museo, todo eso requiere práctica si se quiere alcanzar niveles importantes de perfección en el juego. Y siempre quieres. Cada noche, de hecho, quieres un poco más.

Entonces una pequeña crisis involuntaria de insomnio pasa a convertirse en una cita secreta que haces contigo mismo todas las noches. Un encuentro que esperas, que te inquieta y en el que piensas constantemente durante las ahora fastidiosas horas de luz que se te antojan eternas y llenas de ruido y torpeza y sobre todo palabras innecesarias. Qué mundo insoportable el mundo diurno, tan plano, tan absurdamente predecible -piensas- si cualquiera puede estar despierto durante el día, qué maldita gracia puede tener, por qué habría de resultarle interesante a alguien.

Día a día vas abandonando poco a poco tu corporeidad, te haces liviano, imperceptible, y finalmente, en el mejor de los casos, te conviertes en una ausencia. Tu mirada se ahueca y ya no sientes sueño, ni hambre, ni dolor, ni vacío. Tampoco esperas nada. Sólo te limitas a imitar mecánicamente a los que te rodean mientras cae el sol, mientras las horas te van acercando a ese momento en el que podrás moverte en cámara lenta, masticar con paciencia tus pensamientos atrapados en un loop hipnótico, alcanzar con suerte el éxtasis de la contemplación y así, apretando fuerte los labios, sentir la libertad que te recorre cuando ya no tienes que decir una sola palabra más.


6 comments:

papusa! said...

Mi Anica,

muy muy bien escrito. Es un placer leerte.

Sólo espero que los insomnios realmente no sean tan comunes en ti.
El dormir y soñar es maravilloso.
Y podrías escribir, siempre mejor que muchos, sobre eso tambien...
LoVu
g

lalalalalala said...

¡Tan bella! Espero el sueño con los ojos bien abiertos :)

Love you!

A+

La Gata Insomne said...

buen´simo este texto!!!
debes escribir más

nunca mehabía sentido tan comprendida!!!

Leila Macor said...

loca: soberbio. belleza pura. los "pensamientos atrapados en un loop hipnótico": demasiado bien definido. Lo increíble es lo solos que nos sentimos y en cambio lo común que es. Debería haber un 0800-insomnes para retransmitir los loops.

kokepato said...

Mis Saludos Compañera Insomne, le comento que su descripción poética de tan maravilloso privilegio (el de ser insomne me refiero) me ha dejado absoluta y completamente despierto y boquiabierto...usté plasma sus emociones extremadamente bien.

Le dejo un gran abrazo desde una tierra hermana, Chile.

http://kokepato.blogspot.com

lalalalalala said...

Leila, finísimo verte por acá. Te leo, obviamente, a la 1.30 am, aún sin rastros de sueño. Lo bueno del insomnio es que de vez en cuando, como el 4% de las veces a uno le sale algo bueno, lo malo es que el 96% de las veces lo que te salen es unas ojeras como las de los bailarines de Thriller... such is life! Jejeje :)

¡Hola Koke! ¡Buenas noches! Gracias por la visita y más gracias por los bonitos comentarios. No escribo muuuuucho por acá, pero será bienvenido cuando quiera pasarse.


Y sí, 0800-insomnes is a must!